Marketing
Contenidos y copywriting
Escribir para una empresa no es rellenar páginas: es decidir qué dice cada URL, a qué búsqueda responde y qué tiene que aportar para que alguien la lea entera. Trabajamos páginas de servicio, clústeres temáticos y copy comercial con un criterio de densidad explícito, porque el contenido que no dice nada concreto ni se indexa ni convierte.
Páginas de servicio
La pieza que más pesa y la que casi siempre está peor resuelta. Una buena página de servicio explica alcance, método, qué no incluye y cuándo no compensa contratarlo. Ese último punto es el que genera confianza, porque nadie que lo prometa todo resulta creíble.
Clústeres SEO
Una página pilar que cubre el tema a fondo y varias piezas de apoyo que resuelven dudas concretas, todas enlazadas entre sí con anclas que digan en qué se diferencian. Es lo que permite a Google entender que el sitio domina un tema y no que tiene artículos sueltos.
Copy comercial
Propuestas, secuencias de correo, textos de formulario y mensajes de venta. Aquí el objetivo no es posicionar sino reducir la fricción: menos adjetivos, más concreción sobre qué recibe la otra parte y qué tiene que hacer a continuación.
El umbral de densidad que aplicamos
Hay una diferencia grande entre escribir poco y escribir un índice de temas en prosa. Este párrafo, sacado de una web real, ocupaba más de cien palabras y no decía absolutamente nada: «qué conviene tener claro, qué documentación afecta al caso y qué pasos deben ir antes y cuáles después». Ni un nombre, ni un plazo, ni un documento concreto.
El contenido denso es lo contrario, y se reconoce porque contiene cosas que se pueden verificar:
- Nombres exactos de lo que se describe: el modelo, el impreso, la herramienta, la función. No «la documentación pertinente».
- Plazos con número: «veinte días hábiles», «del 1 al 20 de abril». No «en el plazo establecido».
- Listas que el lector puede ir tachando mientras avanza.
- Secuencia: qué va antes, qué va después y por qué ese orden ahorra tiempo o dinero.
- Errores concretos con su consecuencia, en lugar de advertencias genéricas.
- Preguntas frecuentes reales, las que hace un cliente por teléfono, no las que quedan bonitas.
Una prueba rápida para juzgar cualquier texto: haz la lista de los nombres propios y los números que aparecen. Si sale vacía, por muchas palabras que tenga, es relleno. Esa densidad no se consigue repitiendo la keyword: en cómo escribir para SEO sin caer en el keyword stuffing explicamos por qué forzar la palabra clave es un mal atajo y qué hacer en su lugar.
Cómo se produce una pieza
- Intención. Se define a qué búsqueda responde y si es informativa, comparativa o comercial. Sin eso, el texto acaba mezclando registros y no sirve para ninguno.
- Comprobación de solape. Se mira si el sitio ya tiene una URL sobre lo mismo. Si la hay y coincide en más de la mitad, o se consolida o se le da a cada una un ángulo distinto y explícito.
- Brief con fuentes. Qué datos hay que incluir, de dónde salen y qué no se puede afirmar sin verificar.
- Entrevista al que sabe. El material que diferencia una página está en la cabeza de quien hace el trabajo, no en internet. Media hora de conversación con el técnico o el comercial vale más que tres horas de búsqueda.
- Redacción y estructura. Encabezados que se puedan leer en diagonal, párrafos cortos y la información que justifica el clic en el primer tercio.
- Revisión del cliente sobre lo que sea técnico o esté regulado. Nosotros aportamos estructura y densidad; la validación del criterio profesional es tuya.
- Publicación y enlazado. Ninguna pieza se publica sin al menos tres enlaces entrantes desde páginas del mismo tema.
Qué hacemos con la IA y qué no
Usamos herramientas de IA para tareas donde no aportan riesgo: ordenar notas de una entrevista, proponer variantes de un titular, revisar coherencia o detectar repeticiones. Eso ahorra tiempo y no cambia lo que dice el texto.
Lo que no hacemos es generar contenido de servicio con un modelo y publicarlo. No por purismo, sino porque produce exactamente el tipo de texto que ahora mismo sobra en internet: correcto, extenso y sin un solo dato que no estuviera ya publicado en otros veinte sitios. Ese contenido se rastrea y se descarta.
Y en materias reguladas hay un motivo adicional: un modelo puede inventar un importe, un plazo o una referencia normativa con total naturalidad. En cualquier texto que afecte a fiscalidad, empleo o trámites, las cifras variables se marcan para verificación y se cierra con una nota que invite a confirmar las vigentes.
Canibalización: el problema que nadie ve venir
Cuando una empresa lleva años publicando por palabra clave, acaba con tres o cuatro páginas respondiendo a la misma pregunta con distintas palabras. El resultado es que compiten entre ellas y suelen perder las dos o las tres: Google reparte las señales, ninguna acumula suficiente autoridad y a veces decide directamente no indexar las repetidas.
El caso más frecuente y más fácil de detectar es la duplicación por ciudad o por sector: la misma página replicada cambiando el topónimo. Se reconoce en un minuto porque el esqueleto de encabezados es idéntico. La solución pasa por consolidar con una redirección hacia la pieza más fuerte, o por darle a cada versión competencia, ejemplos y contexto propios que justifiquen su existencia.
Esa limpieza suele ser el primer trabajo de un proyecto de contenidos, y casi siempre da más resultado que publicar cosas nuevas. Va de la mano del mapa de intenciones que se define en SEO y posicionamiento web.
Preguntas frecuentes sobre contenidos y copywriting
¿Cuánto tiene que ocupar una página para posicionar?
No hay una cifra mágica, pero sí un suelo por debajo del cual la página compite en desventaja, y hay una segunda condición que se olvida siempre: la proporción de texto propio sobre el total visible. La plantilla de un sitio (menú, pie, bloques laterales) aporta varios cientos de palabras idénticas en todas las páginas, así que una página corta dentro de esa plantilla es, para Google, casi toda plantilla. Se mide sobre el HTML servido, no sobre lo que ves en el editor.
¿Podéis escribir de un sector técnico que no conocéis?
Sí, y es lo habitual, pero con una condición: acceso a alguien de tu equipo que sepa. El trabajo consiste en extraer ese conocimiento y ordenarlo para que se entienda y se posicione, no en documentarnos por nuestra cuenta y devolver un texto que suene bien. Sin esa media hora de entrevista, el resultado sería genérico por mucho oficio que le pongamos.
¿El contenido es nuestro?
Sí, en propiedad y sin límite de uso. Puedes reutilizarlo en propuestas, en redes, en presentaciones o llevártelo a otra web. No trabajamos con licencias de uso ni con contenido que deje de estar disponible si termina la colaboración.
¿Qué pasa si no estamos de acuerdo con el enfoque de un texto?
Se revisa. Lo que no hacemos es rebajar la concreción para que el texto quede más comercial: si eliminamos los datos, los plazos y los límites, volvemos al punto de partida y la página deja de tener motivos para ser leída o indexada. Cuando hay desacuerdo sobre un dato concreto, manda tu criterio técnico; cuando lo hay sobre la densidad, defendemos mantenerla.
Si además estás valorando contratar la gestión de tus redes, en el checklist antes de contratar gestión de redes sociales para una pyme tienes las preguntas que conviene resolver antes de firmar nada.
El contenido rinde cuando tiene dónde aterrizar y quién lo mida
Si el texto flojo está en una página de servicio y no en el blog, en cómo escribir la página de un servicio que sí convierte repasamos qué debe incluir sí o sí.
Por eso esta línea se trabaja junto a SEO y posicionamiento web, CRO y landing pages y redes sociales y contenidos.
